Fijar precios por el valor que entregas, no por tu costo interno
La limitación de fijar precio por costo
Sumar costo más margen es simple, pero dice poco sobre si el cliente estaría dispuesto a pagar más por el resultado que realmente recibe. Esta idea se sostiene mejor con el tiempo que cualquier atajo puntual — vale la pena aplicarla de forma consistente, no solo una vez.
Cómo estimo el valor entregado
Pregunto directamente a clientes qué resultado concreto obtuvieron y qué le costaría resolver ese mismo problema de otra forma. La diferencia se nota más en la práctica que en la teoría: basta probarlo en un caso real esta misma semana para confirmarlo.
El riesgo de subestimar el propio valor
Fijar precio bajo por inseguridad, en lugar de por el valor real entregado, deja dinero sobre la mesa y a veces genera desconfianza sobre la calidad del servicio. Lo interesante es que este criterio se vuelve más fácil de aplicar con la repetición — las primeras veces cuestan más que las siguientes.
Qué hacer esta semana
Pregunta a tu último cliente satisfecho qué resultado concreto obtuvo y qué le hubiera costado resolverlo de otra forma. Compara esa cifra con tu precio actual. Repite este ejercicio el próximo mes con datos nuevos, para confirmar si el patrón se sostiene o fue una coincidencia puntual.
