Por qué el análisis de cohortes revela lo que un promedio esconde
Por qué el promedio engaña
Si las cohortes viejas retienen bien pero las nuevas cada vez peor, el promedio general puede seguir viéndose aceptable durante meses. Esta idea se sostiene mejor con el tiempo que cualquier atajo puntual — vale la pena aplicarla de forma consistente, no solo una vez.
Cómo armo un análisis de cohortes simple
Agrupo usuarios por mes de adquisición y sigo su retención semana a semana — no necesito herramientas complejas para empezar, una hoja de cálculo basta. La diferencia se nota más en la práctica que en la teoría: basta probarlo en un caso real esta misma semana para confirmarlo.
Qué hacer cuando la tendencia es negativa
Si las cohortes recientes retienen peor, reviso qué cambió en el producto o en la calidad de adquisición en ese periodo específico. Lo interesante es que este criterio se vuelve más fácil de aplicar con la repetición — las primeras veces cuestan más que las siguientes.
Qué hacer esta semana
Arma un análisis de cohortes simple de tus últimos 3 meses de usuarios nuevos. Compara su retención a 30 días entre sí, no contra el promedio general. Documenta el resultado de este ejercicio, aunque sea brevemente — esa nota te ahorra tiempo la próxima vez que enfrentes algo similar.
